La obesidad no siempre se trata de un factor hereditario, muchas veces son malos hábitos de vida y de alimentación que conllevan a padecerla.
Hay casos donde madre y padre son de bajo peso, y los hijos constituyen una verdadera contradicción del biotipo familiar. O sea, la predisposición genética puede influir en la obesidad, pero existen otros factores.
Entonces se puede hablar en los tradicionales errores de la educación familiar, por cierto, nada fáciles de erradicar. Por ejemplo, todavía los patrones de belleza determinan que un bebé rollizo, es más sano que uno delgado. Aunque los especialistas orienten dietas equilibradas para la mejor nutrición del infante, en muchas familias se sobrealimentan a los pequeñines para engordarlos.
Claro que determina la cultura, el desconocimiento, no conocer las cantidades apropiadas de alimentos según las edades. Sin mencionar, como influye la vida agitada de mamá y papá, que planifican comida de rápida elaboración, pero inapropiadas: pastas, frito, dulces, refrescos… Y esto sin olvidar, el afán de satisfacer los gustos de los niños.
Prepararse a tiempo para esperar un bebé es, sin dudas, esencial para quienes pretenden ser padres. Mientras más conocimientos se tengan acerca del tema, mejor será para todos.
Cada vez, con mayor esmero, las parejas planean la llegada de un hijo. Y siempre, cada gestación, tiene el mismo hechizo y la misma alegría, aunque se haya ganado en experiencia.
Una de las primeras medidas a tener en cuenta, ante el interés de un embarazo, es velar por los hábitos alimentarios y el consumo de drogas. Sí, porque el café, el cigarro y las bebidas sobrias también son drogas.
Es preciso evitar o eliminar todo aquello que pueda significar un peligro para la salud y el bienestar del hijo y de la madre. Es necesario controlar el peso corporal de la mujer, teniendo en cuenta si es demasiado gruesa o demasiado delgada. Además del control de alguna enfermedad crónica que pueda padecer como la diabetes o la hipertensión.
En la inmensa mayoría de los accidentes que sufren niñas y niños está presente la negligencia. En la mayoría de los casos hubo factores de riesgos y estuvo presente algún adulto.
A partir del primer año de vida, la principal causa de mortalidad infantil son los accidentes. Demostrado está que el descuido de los adultos cuidadores es el factor de riesgo determinante en estos sucesos domésticos.
Desde los recién nacidos hasta los niños de cinco años, son víctimas de accidentes, donde los más comunes son las caídas y contusiones, seguido por quemaduras, la ingestión de cuerpos extraños, mordidas de perros, heridas, electrocución e intoxicaciones por ingesta de fármacos.
Los niños sienten curiosidad por cualquier cosa, pues están explorando y conociendo el mundo, por lo que todo les llama la atención y quieren saber de qué se trata. Lo que sí está claro que ellos no son capaces de percibir el peligro, y es allí donde radica el cuidado de los adultos que les rodean.
Enviado por sandra_33 en Consejos el Lunes 23 abr 2012
El propósito fundamental de los padres y la familia es facilitar la comunicación con sus hijos. Esto les facilita información para prepararlos para el futuro.
No basta decirles que se cuiden al cruzar la calle o que deben comer frutas y vegetales. No se circunscribe a velar por la dieta o la seguridad general de los miembros de la familia. La comunicación va más allá de eso.
La comunicación en la familia constituye un puente o una avenida de doble vía que permite el intercambio de sentimientos entre padres e hijos. Implica saber cómo decir las cosas y el momento adecuado para ello.
No solo es hablar y dar oídos fríos y mecánicos a lo que se quiere decir. Resulta muy productivo evitar los criterios errados como que los adultos tienen siempre la razón y que a los padres nunca se les puede contradecir.
Es un exceso de afecto prodigado a tu hijo ese sentimiento de sobreprotección. Esto es ocasiones, impedirá el adecuado desarrollo físico y psicológico de tu niño.
Si casi nunca le permites a tu hijo jugar fuera de casa, por miedo a que se dañe o lastime, deja de hacerlo. Permítele fortalecer su cuerpo con el juego al aire libre. Esto hace que se desarrolle y se vuelva independiente para su futuro.
Tu niño necesita sentirse querido y cuidado para tener buen desarrollo emocional, si lo sobreproteges le puedes perjudicar más que beneficiar. Sintiéndose sobreprotegido no se esforzará porque aprenderá que otros pueden actuar por él.
La mejor manera de evitar la sobreprotección es darte cuenta de que tu descendiente puede llegar a ser una persona independiente. Dale un hogar donde todos sepan el lugar y el espacio que les corresponde.