El cariño en una pareja es lo mejor para mantener la relación caliente, pero si eres inhibido no lograrás ofrecer a esos encuentros todo el vigor que deben tener.
Los dos miembros de la pareja ponen de su parte al motivar la pasión y lograr ese arrebato que tanto bien hace a cada encuentro, cuando hay cariño entre ambos.
¿Sabes cómo lograrlo? Juega con las miradas, las caricias atrevidas, y saca de ti todo eso que tienes en la mente. La energía de tu interior se trasmite a todo tu cuerpo, y cada parte de ti será capaz de expulsar ese vigor tan efervescente que estremece al más pasivo. Y algo importante que debes saber: no son precisamente las personas más hermosas las que prosperan en una relación de pareja, sino las más apasionadas.
Atrévete a actuar ya y has que relación sea todo chispa y placer. Si es tu mente la que te impulsa, todo saldrá bien. Y si tu pareja no responde a esos mimos, entonces, no valía la pena esa relación, puedes estar segura de eso.
Cada una de las sensaciones humanas que proporcionan placer crea adictos, y el placer, por supuesto, no escapa a ellos.
Nos volvemos adictos a los dulces, a las bebidas, al cigarro, y entre esos placeres del paladar no encontramos el sexo pero los besos sí ayudan a que los sintamos y el placer sexual es una de las tantas maneras de pensar en ese bienestar como adicción.
Por supuesto que hay adictos sexuales que buscan una relación con otro cuerpo de manera exhaustiva, casos que incluso han llevado al crimen, pero hay otras maneras de ver el fenómeno: “El júbilo que proporciona el placer”.
Todos los sentidos juegan un papel importantísimo en la relación sexual, el cerebro como el más importante, y éste capta cuando realmente nos sentimos muy bien. Y sin dudas, una pareja bien llevada, alimentará las fantasías, y no perderán el amor.
Enviado por veronica en Amor, Parejas el Sábado 8 dic 2012
Es un error decir que se sufre por amor, porque la realidad es que se sufre en una relación por otras causas, como son el desamor, el abandono, la indiferencia, el engaño…que nada tienen que ver con el amor.
El amor es bellísimo, es más, todo se logra por su medio. Por amor se dejan las adicciones, por amor sonríe el más insoportable de los mortales, se cruzan los más inhóspitos paisajes, se persiguen muchas quimeras, se hacen las más increíbles dietas, se curan los enfermos, y la lista es aún mucho más larga.
Y no importa que seamos correspondidos, cuando llega a nosotros, movemos la montaña más alta del universo, y es una dicha luchar para sentirnos plenos.
Lo que sí termina con nosotros destrozando todo lo bueno de nuestro mundo, es el miedo y la frustración que a veces nos trae sentirnos enamorados. Pero esos ya son otros sentimientos, que no debemos confundir con la felicidad de amar a plenitud.
Hacer el amor desde todas sus perspectivas, no solo sexual, puede ser algo maravilloso, pero debo admitir que tengo miedo, después de tantas decepciones amorosas que he tenido.
Hace un tiempo comencé a salir con un nuevo amigo que conozco hace un tiempo, me atrae su trabajo, sus miradas y claramente su presencia. Hemos salido unas cuantas veces con un cover all inclusive. Lo pasamos bien, nos reímos, bailamos y tenemos un sexo realmente bueno. Pero pareciera que para mí no es suficiente.
Me he preguntado qué es lo que no me hace apasionarme por ese hombre, que al parecer tiene todo lo que me gusta del género masculino. He pensado que puede ser la química, pero nos llevamos muy bien y -repito como hace unas líneas atrás- en la cama nos encontramos perfectamente. Entre tanto pensar, me he dado cuenta que todo va bien y que probablemente las cosas están tan en calma y armonía que puede que se convierta en una relación, esto de alguna manera sin quererlo me está jugando en contra.
Porque la verdad es que no quiero tener una relación linda y feliz o quizás no crea en ellas, sé que siempre llega el momento del drama, del quiebre que me deja siempre llorando y sintiendo que mi corazón se desgarra. No quiero volver a pasar por eso.
Puede que ese miedo, ese terror de mis relaciones pasadas no me permita volver a intentarlo. Quizás aún no estoy preparada para algo más que una noche de amor.
Las diferencias de edades en la pareja es un tema controvertido para muchos. Si es mayor que tú la persona que se relaciona contigo, no tienes que sentir vergüenza.
La edad no tiene que constituir una frontera para que dos personas se conozcan y quieran compartir sus vidas. Muchos experimentan esta diferencia y edad y les resulta muy provechoso.
Sentir placer o atracción frente a una persona que se distancie de ti en la edad no tiene que avergonzarte. Corresponde a cada caricia que te brinde y olvida los prejuicios y comentarios del resto de las personas que no tienen que inmiscuirse en tus decisiones.
El gusto es tuyo, y si esta relación no es duradera, eso nadie lo puede predecir. En caso de acabar, sentirás el placer y el orgullo de haber adquirido experiencia; hasta de los malos momentos se desprende una enseñanza.